La Unidad Investigativa contra Delitos Informáticos de la Policía Nacional detectó una red criminal que utiliza inteligencia artificial de acceso libre para extorsionar en Honduras. Los delincuentes logran suplantar identidades mediante la clonación de voces y la creación de videos falsos para manipular a las víctimas.

Esta tecnología permite sustituir imágenes reales por secuencias digitales que simulan situaciones de riesgo para exigir pagos inmediatos. El método consiste en capturar fragmentos de audio de apenas unos segundos publicados en perfiles abiertos de redes sociales para procesarlos con algoritmos.

Una vez clonada la voz, los estafadores envían mensajes y notas de audio simulando secuestros, accidentes o emergencias médicas de familiares cercanos. Las autoridades confirmaron que esta modalidad ya fue ejecutada con éxito durante el cierre del 2025 bajo la fachada de transacciones financieras.

En la zona norte, específicamente en San Pedro Sula, las denuncias por estafas telefónicas registran un aumento significativo bajo un patrón de robo de datos.

Los sujetos se presentan como asesores financieros para obtener nombres completos, números de identidad y fechas de nacimiento mediante engaños técnicos.

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Clonación de voz y fraude digital en San Pedro Sula, Honduras

La Policía Nacional confirmó que los delincuentes ya no se limitan al audio, sino que han escalado a la producción de contenido audiovisual falso. A través de la manipulación digital, crean escenas realistas donde la imagen de la persona suplantada aparece solicitando dinero o dólares.

Esta evolución del delito informático dificulta que las víctimas identifiquen el fraude de manera inmediata debido a la precisión de la tecnología. El esquema de fraude en el norte del país también incluye la suplantación de ejecutivos de cuenta para interceptar códigos de seguridad enviados por SMS.

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Ola de estafas telefónicas golpea a San Pedro Sula. Foto: x

Los delincuentes ejercen presión psicológica con amenazas sobre el cierre de cuentas bancarias para obligar a la entrega de pines y contraseñas. Estos datos sensibles son recopilados en bases de datos que luego son vendidas o utilizadas para ataques financieros de mayor escala.

Los reportes indican que los estafadores operan de forma anónima aprovechando que las herramientas de IA no tienen restricciones de uso en el país. El uso de información pública en plataformas digitales facilita la selección de objetivos y la recolección de material multimedia para la suplantación.

Las autoridades mantienen bajo investigación varias líneas telefónicas identificadas en San Pedro Sula que vinculan estas estafas con estructuras criminales organizadas.

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