Hasta el año 2000, Honduras destacaba en la región por su sistema de vacunación infantil. El país mantuvo coberturas superiores al 95%, lo que permitió controlar al menos 12 enfermedades prevenibles que durante décadas provocaron altos índices de mortalidad en la niñez.

Ese nivel de protección convirtió a Honduras en un ejemplo en América Latina. Sin embargo, la situación cambió en los últimos años.

Informes de la Organización Panamericana de la Salud indican que la cobertura cayó hasta un 77%, lo que abre la puerta al retorno de enfermedades que hasta ahora permanecían bajo control.

Las vacunas siguen siendo una de las herramientas más efectivas para proteger la vida de los niños desde los primeros meses.

El esquema nacional de inmunización incluye 23 vacunas que previenen enfermedades graves como sarampión, polio, hepatitis, neumonía, rubéola, paperas y varicela.

En Honduras todas estas vacunas se ofrecen de forma gratuita y, además, existe una ley que establece que la vacunación es obligatoria. Aun así, muchos niños no completan su esquema de inmunización.

En los centros de salud, el personal médico orienta a las madres desde el nacimiento de sus hijos, les explican cuándo deben regresar para continuar el esquema y especifican cuáles vacunas corresponden según la edad del bebé.

La vacunación temprana también protege a los recién nacidos contra enfermedades que pueden causar complicaciones graves e incluso la muerte en los primeros meses de vida.

Caída en la cobertura y riesgos para la niñez

La Organización Panamericana de la Salud recomienda que los países mantengan una cobertura de vacunación igual o superior al 95%.

Este porcentaje permite evitar brotes y mantener bajo control enfermedades prevenibles.

En Honduras, las cifras actuales muestran coberturas que oscilan entre 87%, 80% y hasta 77%; todos niveles que, de hecho, se consideran insuficientes.

La disminución se relaciona con varios factores. Por un lado, la inseguridad impide que brigadas médicas lleguen a ciertas comunidades controladas por grupos criminales.

Pero también influyen la desinformación en redes sociales, las creencias antivacunas y las dificultades de algunas familias para trasladarse a los centros de salud.

Enfermedades prevenibles vuelven a aparecer

Las consecuencias de esta caída ya comienzan a reflejarse en el sistema de salud. Autoridades médicas reportan un aumento en casos de difteria y tosferina, enfermedades que pueden prevenirse con vacunas.

Especialistas advierten que un niño con complicaciones graves puede requerir atención en cuidados intensivos con costos diarios que superan los 65 mil lempiras.

Ante esta situación, el sistema sanitario busca reforzar las campañas de vacunación y la promoción en comunidades.

El objetivo es recuperar los niveles de cobertura recomendados y evitar que más niños queden expuestos a enfermedades que la ciencia ya logró prevenir.

De esta forma, la protección de la niñez depende de que más familias completen el esquema de inmunización.

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