La hondureña Carmen Mejía recuperó su libertad tras pasar más de 22 años en una prisión de Texas, acusada de un crimen que no cometió. Su caso había conmocionado a la comunidad por la duración de su encarcelamiento y la gravedad de la condena.

En 2003, Mejía fue sentenciada a cadena perpetua por la muerte de un bebé de 10 meses bajo su cuidado, un hecho por el que siempre aseguró su inocencia. Durante años, mantuvo la esperanza y la fe como su principal sustento frente a la injusticia.

“Yo creo en los Ángeles y yo decía: 'Dios me va a sacar de aquí un día’”, expresó Carmen entre lágrimas al escuchar la noticia de su liberación. La corte del Distrito del condado de Travis la declaró “realmente inocente”, cerrando así un capítulo de injusticia.

hondureña en libertad
La hondureña vuelve a reunirse con sus hijos después de décadas. Foto: internet

Su historia ha generado amplio impacto y reflexión sobre los errores judiciales y la fuerza de la esperanza. Ahora, Mejía busca reconstruir su vida y recuperar los años que le fueron arrebatados injustamente.

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Accidente doméstico en Texas: Carmen Mejía injustamente condenada a cadena perpetua

El 28 de julio de 2003, Carmen Mejía cuidaba a un bebé de 10 meses mientras atendía a sus otros cuatro hijos. Según los informes, en un momento su hija mayor intentó bañar al bebé mientras ella amamantaba a su hijo más pequeño.

La vivienda donde vivía la familia era de alquiler y el calentador de agua carecía de dispositivo de seguridad. La temperatura alcanzó los 148° F (64° C), provocando quemaduras de tercer grado en el bebé, quien falleció horas después en el hospital.

Durante el juicio, se presentaron testimonios médicos cuestionables y evidencia clave se perdió, incluyendo grabaciones de las declaraciones de sus hijos que confirmaban la versión de un accidente.

hondureña condenada en Estados Unidos
Expertos confirman que la muerte del bebé fue un accidente doméstico. Foto: internet

Carmen Mejía fue condenada a cadena perpetua, separada de sus hijos y encarcelada sin antecedentes penales previos. Su caso se convirtió en un símbolo de los errores judiciales y de la importancia de la revisión de pruebas.

Tras una revisión del caso, expertos en quemaduras y seguridad doméstica demostraron que el incidente fue un accidente. En 2025, la forense original modificó su dictamen, cambiando la causa de homicidio a accidente, allanando el camino para su liberación.

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