En un caso que ha dejado consternada a la comunidad de Santa Cruz de Yojoa, Cortés, una madre hondureña ha acaparado los titulares tras tomar una decisión que muchos consideran impensable: entregar a su hijo de apenas dos años de edad a otra persona debido a la incapacidad de formar un vínculo afectivo con él.

Lo que ha encendido el debate no es solo el acto en sí, sino el motivo detrás de su desapego: el gran parecido físico del menor con su progenitor.

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La mujer, cuya identidad se mantiene bajo reserva por la sensibilidad del caso, rompió el silencio ante medios locales y explicó que la conflictiva relación que mantuvo con el padre del niño ha empañado sus sentimientos maternales.

Según su relato, cada vez que observa al pequeño, ve reflejada la figura de un hombre que, según ella, no le brinda apoyo económico ni afectivo, lo que ha generado un bloqueo emocional que le impide ejercer su rol de madre con el amor que el infante requiere.

Una confesión que estremece a las redes sociales

Las palabras de la progenitora han sido directas y doloras, desatando una ola de reacciones en plataformas digitales. "No lo quiero a él… porque se parece mucho al papá. ¿Qué culpa tiene el niño? Yo sé que no tiene culpa, pero es que no lo quiero. No es odiarlo, tampoco, pero no se parece a mí", afirmó la mujer con una honestidad que ha dividido opiniones entre la incomprensión y el análisis de la salud mental materna.

A pesar de que la madre asegura haber invertido recursos en el niño y haberle celebrado sus cumpleaños, admite que la conexión emocional simplemente no existe.

Para ella, el bienestar del menor está por encima de su presencia física, argumentando que es preferible que el niño crezca en un entorno donde se sienta plenamente amado y no bajo el rechazo constante de quien debería ser su principal refugio.

El destino del menor y la situación legal

Tras analizar la situación, el pequeño fue confiado a su exsuegra, quien aceptó asumir la responsabilidad total de su cuidado. La madre sostiene que esta decisión garantiza que el niño reciba la atención y el cariño de una figura estable que sí desea estar presente en su vida.

El drama familiar se complica aún más por el contexto económico. La mujer reveló que el padre del niño reside actualmente en Estados Unidos y se ha desentendido completamente de sus obligaciones. En contraste, mencionó que actualmente espera otro hijo de una pareja diferente, quien sí le brinda el apoyo necesario, lo que marca una diferencia radical en cómo percibe ambas maternidades.

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