Hay canciones que pertenecen a una época y otras que consiguen escapar del tiempo. En Honduras, “AmorHistoria” es una de ellas. Casi tres décadas después de su nacimiento, Lágrima Negra sigue encontrándose con nuevas generaciones que cantan sus letras, mientras quienes hicieron posible aquella historia recuerdan los escenarios, los sacrificios, las pérdidas y las noches que marcaron su camino.
Desde 1997, la banda ha atravesado cambios en su formación y distintas etapas musicales.
Actualmente está integrada por Rogelio Paiz, vocalista; Marcio Membreño, guitarrista; Mario Cerrato, baterista; Belisario Romero, bajista; y Leonardo Pineda, guitarrista.
29 años contra el tiempo: Lágrima Negra revela la historia detrás de su música
En una entrevista exclusiva para Televicentro.com, Lágrima Negra abre el baúl de los recuerdos y habla de aquellos primeros años, del robo que los obligó a comenzar nuevamente, de la evolución de su sonido y de la particular historia detrás de canciones como “El invicto”, “Todo estará bien” y “Sueños Rotos”.
También recuerdan aquella noche en El Paraíso en la que un túnel los llevó hasta un público que coreaba el nombre de la banda antes de siquiera verlos sobre el escenario.
Una experiencia que, aseguran, todavía no ha sido superada.
Pero la historia no se queda en la nostalgia. A sus 29 años, Lágrima Negra prepara “Anacrónico”, un EP que reunirá nuevas versiones de cuatro clásicos y una canción inédita.

La agrupación también prepara videoclips y un concierto para celebrar casi tres décadas de música.
Con la mirada puesta en los 30 años, la banda tiene claro que todavía hay sueños pendientes: hacer más música, llegar a nuevas generaciones, llevar su propuesta fuera de Honduras y, sobre todo, seguir disfrutando de esa pasión que los mantiene juntos.
Lágrima Negra cumple 29 años
Casi tres décadas después, ¿Lágrima Negra sigue siendo la misma banda que nació en 1997 o sienten que todavía están intentando descubrir quiénes son musicalmente?
Musicalmente hemos tenido lógicamente una evolución, siempre uno quiere mejorar en cuanto a sonido, en cuanto a las armonías de las canciones, individualmente también, cada uno a lo largo de los años ha adquirido más destrezas y experiencia en su instrumento, lo que suma en el proceso creativo de la banda.
Lo que sí conservamos intacto desde el día que nació la banda es el deseo de ser reconocidos por nuestra música original.
Han pasado 29 años, pero también hubo pausas, cambios y momentos difíciles. ¿Cuál fue la vez que realmente pensaron: “hasta aquí llegó Lágrima Negra”?

Pausas hemos tenido muy pocas, la que podríamos mencionar fue cuando nuestro primer vocalista, Emilio Nasser, por motivos laborales tuvo que cambiar de ciudad y salió del grupo.
Rogelio Paiz, amigo de la banda en esos momentos, siempre se subía a cantar con nosotros en los conciertos alguna canción, por lo que consideramos, sin dudarlo, que remplazará a Emilio. Rogelio para nosotros es el nuevo, sin embargo, tiene como 24 años en la banda.
“Amorhistoria” sobrevivió al tiempo y Lágrima Negra también:
“Amor Historia” se convirtió en un clásico y volvió a conquistar a una generación gracias a las redes sociales.
¿Les da orgullo que una canción de hace casi 30 años tenga hoy una segunda vida o también les preocupa quedar atrapados en el pasado?
“Amorhistoria” tiene una especie de magia, que siempre nos ha sorprendido, nos llena de orgullo y alegría saber que es de las canciones nacionales más sonadas en la historia, algo que nunca imaginamos pasaría.
Se ha convertido en un himno para viejas y nuevas generaciones. Lo increíble es que antes la escuchábamos en rocolas de pueblos, en las emisoras más recónditas del país, la encontrabas en discos piratas en la peatonal y ahora la corean en videos virales de TikTok, Facebook, Instagram, ha mutado de formato con los años.
Nos preguntamos a qué migrará ahora, jaja. Su letra y música, a pesar del paso del tiempo, siguen vigentes.

¿Cuál ha sido el momento más difícil que ha vivido Lágrima Negra y que estuvo a punto de ponerle punto final a la historia?
En aquellos años ensayábamos siempre por las noches en una casa desocupada de un familiar de Marcio (guitarrista), en la colonia La Campaña de Tegucigalpa.
Al terminar dejábamos los instrumentos allí guardados. En el siguiente ensayo, no encontramos nada de lo que habíamos dejado; nos robaron instrumentos y amplificadores.
Tuvimos que invertir para comprar nuevos instrumentos; pero nunca se nos ha pasado por la mente terminar con el proyecto.
Casi 30 años después, Lágrima Negra tiene claro su secreto para no desaparecer
Han pasado por pausas, cambios de integrantes y distintas etapas. ¿Qué ha mantenido unida a la banda durante casi tres décadas?
La convivencia entre nosotros ha sido buena, nos hemos convertido en una familia. Ahora nos comprendemos más que antes, siempre estamos pendientes uno del otro.
Aunque de repente hay desacuerdos y discusiones, sabemos cómo sobrellevarlas y seguir adelante. La música nos motiva a mantenernos unidos, sabemos que tenemos que cumplir muchos sueños juntos.
¿Qué sienten cuando una canción como “Amor Historia” vuelve a hacerse viral entre jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando fue grabada?
Es emocionante saber que nuestra música se sigue escuchando, que las nuevas generaciones han hecho suya la canción y no solo “Amorhistoria”, también ha tenido buena respuesta “Solo Inmadurez”, “Nada es Eterno”, “La Fría Noche”.
¿Les sorprende que canciones creadas hace casi 30 años sigan conectando con nuevas generaciones? ¿Qué creen que tienen esas canciones que las mantiene vigentes?
Cuando la música se hace con letras que transmiten realidad, con armonías digeribles y con mucho sentimiento, estas trascienden y se convierten en parte de la gente, se convierten en necesidad permanente y no en una moda transitoria.
¿Cuál de sus canciones tiene un significado diferente para ustedes ahora que hace 20 o 25 años?
¿Han escuchado “El invicto”? Esa canción fue escrita por una relación de uno de los integrantes en aquel momento, ahora esa relación se convirtió en una familia con hijos.
¿Han escuchado “Todo estará bien”?; relata de cómo amanecimos cantando, de cómo queríamos mantenernos despiertos para seguir juntos cantando, cómo disfrutábamos la vida en ese momento sin tanta responsabilidad, hoy 29 años después esa amistad de la que habla la canción se ha convertido en lazos más fuertes.
¿Hay alguna canción de Lágrima Negra que en su momento no recibió la atención que ustedes esperaban y hoy consideran que merece ser redescubierta?
Podemos decir que “Sueños Rotos” quisiéramos que reciba la atención que se merece porque habla del mal endémico de la corrupción en nuestro país, de cómo la clase política se burla a diario de todos. Es una gran canción que tenemos planeado hacerle algo pronto.
¿Han sentido alguna vez que el éxito de “Amor Historia” opacó otras canciones o etapas importantes de la banda?
¡No! Amamos “Amorhistoria” porque gracias a esa gran rola hemos dado a conocer todas las demás canciones. El catálogo de Lágrima Negra es amplio y lo pueden buscar en todas plataformas.
Después de 29 años, ¿qué tanto ha cambiado la forma de hacer rock en Honduras y qué creen que todavía le hace falta a la escena nacional?
El rock en Honduras ha cambiado muchísimo. Cuando comenzamos, todo era más complicado: la grabación de música era muy costosa y la difusión dependía casi exclusivamente de la radio y de algunos medios tradicionales.
Hoy existen las redes sociales, las plataformas de streaming y más herramientas que permiten a las bandas dar a conocer su trabajo sin tantas barreras.
Sin embargo, todavía hace falta una estructura más sólida para apoyar la música original. Necesitamos más escenarios permanentes para bandas nacionales, mayor apoyo de la empresa privada, del gobierno y una cultura que valore y consuma con mayor frecuencia el talento hondureño.
Hay mucho talento en el país; lo importante es seguir creando las oportunidades para que crezca.
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¿Qué sacrificios personales ha significado mantener viva una banda durante 29 años mientras cada integrante también tiene su vida profesional y familiar?
Han sido muchos sacrificios. Mantener una banda durante 29 años significa invertir tiempo, dinero, energía y, en ocasiones, renunciar a momentos personales importantes.
Hemos tenido que equilibrar nuestras responsabilidades laborales, familiares y musicales, algo que no siempre ha sido sencillo.
Muchas veces hemos ensayado después de largas jornadas o viajes de trabajo, tiempo que podríamos haber pasado con nuestras familias.
Afortunadamente, hemos contado con el apoyo de nuestros seres queridos, quienes han comprendido que la música no es solamente un hobby para nosotros, sino una parte fundamental de nuestras vidas.
¿Han tenido diferencias internas fuertes? ¿Cómo han aprendido a resolverlas para evitar que afecten a la banda?
Claro que sí. Sería difícil encontrar una banda que haya convivido casi tres décadas sin enfrentar diferencias. Hemos tenido desacuerdos sobre decisiones musicales, proyectos, prioridades y formas de trabajo.
Lo que hemos aprendido es que el respeto y la comunicación son fundamentales. Entendimos que nadie está por encima de la Banda y que, al final, todos buscamos lo mismo: que la banda siga adelante.
Con los años hemos aprendido a escucharnos, a ceder cuando es necesario y a resolver los problemas hablando con honestidad y madurez. Probablemente esa ha sido una de las claves para llegar a cumplir 29 años juntos.
Lágrima Negra abre el baúl de sus 29 años:
¿Cuál ha sido el concierto que cada uno recuerda como el más especial de estos 29 años y por qué?
Es difícil escoger uno porque cada etapa tiene momentos inolvidables. Sin embargo, si tengo que mencionar algunos, me vienen a la mente tres. Los dos primeros, en Las Ciudades de La Ceiba y El Paraíso, por la intensidad y la cantidad de gente; esa vibra que se sentía fue realmente muy fuerte.
Y de los más recientes, el de RadioHouse en Tegucigalpa, que organizó la banda Orins: fue un ambiente increíble, la gente conectó con nuestras canciones y eso se queda grabado para siempre.
Hemos visto cambiar la escena, hemos superado desafíos personales y profesionales, y seguimos creyendo que lo mejor de nuestra historia aún está por escribirse.
Rogelio, usted llegó después de la formación original. ¿Qué significó asumir la voz de una banda que ya tenía canciones tan identificadas por el público?
Primero una responsabilidad ante mis compañeros y ante el público, un honor el poder compartir con músicos que ya admiraba y un anhelo de aportar y lograr más como LN.
¿Qué anécdota de los primeros años nunca han contado públicamente y que hoy sí se atreven a revelar?
La primera vez que el público nos hizo sentir como verdaderos Rock Stars. Fue en El Paraíso, finales de los 90 seguramente.
Tocamos en un beneficio de café y los organizadores tenían preparado una especie de túnel que impedía que el público o nosotros nos pudiéramos ver mutuamente.
Una vez llegada la hora de entrar al escenario, nos encaminamos a través del túnel.
La piel se nos erizó porque la gente que nos esperaba saltaba y coreaba nuestro nombre, el nombre de la banda: Lágrima, lágrima, Lágrima… El piso retumbaba y el beneficio de café rugía con el cántico de la gente.
La atmósfera que se vivía vibraba de manera diferente a cualquier otra entrada a escenario, al menos que yo recuerde.
El toque fue un éxito, salió súper bien, a pesar de que las conexiones eléctricas tenían alguna especie de falso y eso hacía que, por ratos, los únicos que quedaban conectados eran el vocalista y la batería, que se escuchaba sin amplificar.
Esa entrada sigue sin ser superada, muchas gracias por hacernos vivir esa experiencia.
¿Existe alguna canción que les traiga un recuerdo particularmente doloroso o emotivo?
Tenemos una canción que es tanto emotiva como dolorosa, particularmente suele remover fibras ligadas a nuestra realidad como sociedad y como país. La canción se llama “Sueños Rotos (Honduras de mi Corazón)”.
Habla de la realidad que vive el hondureño, espectador silente, protagonista sin querer serlo y víctima de un estilo de vida caracterizado por la ignominia a causa de los abusos de poder, la corrupción y la impunidad que rigen la forma de gobernar de quienes ostentan dichas responsabilidades.
A pesar de ello, cada uno de nosotros tiene un fuego interno, una llama, una esperanza, que, muy a pesar de que lo han intentado, no logran apagar: la esperanza de que un día las cosas van a cambiar, a mejorar y que brota, no de una esperanza ciega y sin sentido, sino del amor propio y el amor a nuestra tierra y nuestra gente.
El futuro de Lágrima Negra
¿Qué prepara Lágrima Negra para celebrar sus 29 años: concierto, nueva música, videoclip o alguna sorpresa para sus seguidores?
Todo lo anterior, salimos del estudio de grabación con música que sorprenderá a nuestros seguidores, de ahí viene el proceso creativo en diseñar la conceptualización y presentación de la propuesta musical, haremos un concierto para celebrar estos benditos 29 años de hacer música, que seguirá con la realización de un videoclip, todo en sincronía y en simultáneo. Hay música nueva.
Vamos a celebrar estos 29 años presentando un EP. El nombre es “Anacrónico”. Consta de la regrabación de 4 de los clásicos grabados en los 90s e inicios del 2000 y una canción inédita.
La idea es hacer una presentación al público y medios de comunicación, la grabación de, al menos, 2 videoclips relacionados al EP y cerrar el año con un buen show, el cual está aún por confirmar el lugar y la fecha.
“Anacrónico” es una propuesta que nace desde la lealtad que la banda tiene con su arte desde sus inicios, desmenuzando cada obra a través de la madurez musical obtenida con los años, haciendo una entrega de piezas que, a pesar de que suenan familiares, de otra época, logran un sonido fresco, actual y serio, siendo fieles a la esencia que mueve a la banda.
¿Están trabajando actualmente en nuevas canciones o en un nuevo disco?
No descartamos, es más, la posibilidad es bastante grande de que “Anacrónico” tenga una parte B. Estamos listos para volver a meternos al estudio.
¿Se imaginan celebrando los 30 años con la misma formación que tienen actualmente?
Definitivamente, luego de tantos años, aunque ya nos conocemos muy bien, no dejamos de creer que podemos hacer mejores cosas aún.
¿Qué sueño todavía le queda pendiente a Lágrima Negra?
Son muchos, un músico siempre es un soñador, pero los principales: hacer más música, llegar a más generaciones y conciertos en Honduras y fuera de Honduras.
¿Qué significa para ustedes saber que Lágrima Negra forma parte de la historia del rock hondureño?
Significa mucho, ya que en el país todo es difícil, aquí nadie te regala nada, y estar en el radar de la gente y que reconozcan nuestro trabajo es bastante satisfactorio.
Lo bonito de todo es que la música quedará como nuestro legado y darse cuenta de eso es, al final, una responsabilidad para seguir haciendo cosas importantes.
Leonardo, usted fue uno de los fundadores. ¿Alguna vez imaginó que aquel sueño terminaría convirtiéndose en una historia de 29 años?
Siempre quisimos que el proyecto de banda fuera duradero. Sí nos sorprendió mucho la respuesta del público durante todos estos años, y de nuestra parte les decimos que hay Lágrima Negra para rato.
Queremos seguirnos sorprendiendo de los procesos creativos de la banda y de todas las producciones que vienen.
¿Qué artista o banda internacional con la que compartieron escenario les dejó una experiencia que todavía recuerdan? La agrupación ha compartido escenario con artistas como Moenia, Malacates y Bohemia Suburbana.
Recordamos que, para un concierto con Bohemia y Malacates, ellos no andaban amplificador de bajo y solicitaron usar el de nosotros. Con gusto accedimos y ellos, bastante agradecidos, nos invitaron después del concierto a seguir departiendo con ellos.
Si pudieran regresar a aquella primera presentación de 1997, ¿qué le dirían a esos jóvenes que estaban comenzando sin imaginar hasta dónde llegaría la banda?
Todo es constancia, persistencia y creer en lo que haces. Sabíamos que teníamos mucho que decir y ofrecer en aquel momento y actualmente también igual; tenemos mucha música que producir, muchos proyectos y sueños que queremos seguir desarrollando. Todo es creerte que las cosas pueden pasar con esfuerzo y bastante trabajo.
Para cada uno: ¿qué integrante de Lágrima Negra ha sido el más difícil de convencer, el más disciplinado y el que siempre termina haciendo reír a los demás?
El más disciplinado ha sido Mario, el batero. Rogelio, en algún momento, costaba convencerlo sobre lo musical, ya que sus gustos eran diferentes al resto de la banda.
Leonardo y Belizario hacen reír a los demás casi siempre. El ambiente en la banda es buenísimo y siempre sabemos que, al vernos, vamos a disfrutar tanto musical como personalmente.
Si los 30 años representan una nueva etapa, ¿qué quieren que sea el próximo capítulo de la banda?
Trascender, crecer, aportar y seguir disfrutando esta pasión llamada música.
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