Con 92 años de edad, Alvin Kenneth Hellerstein vuelve a estar en el centro de la atención pública tras ser designado para dirigir el juicio contra Nicolás Maduro. Su nombre resuena por su vasta experiencia en la justicia federal de Estados Unidos y por el peso histórico del caso.
A lo largo de décadas, Hellerstein ha construido una trayectoria sólida dentro del sistema judicial estadounidense, especialmente en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Desde 2011 ostenta el cargo de juez superior, una posición reservada para magistrados de alto perfil.
De fe judía ortodoxa, Hellerstein es licenciado en Artes y en Derecho, formación que sentó las bases de su extensa vida profesional. Sus primeros pasos en la judicatura los dio en los años cincuenta como asistente legal del juez Edmund Palmieri.
Alvin Hellerstein: el juez veterano detrás de casos clave en EE. UU.
Antes de llegar a la magistratura federal, Alvin Kenneth Hellerstein acumuló experiencia en distintos ámbitos clave del servicio público. Pasó por el Ejército de Estados Unidos, ejerció la abogacía privada y formó parte de la Junta de Educación Judía. En 1998, el entonces presidente Bill Clinton lo nominó como juez federal, marcando un punto decisivo en su carrera.
La confirmación del Senado estadounidense llegó el 21 de octubre de ese mismo año y fue unánime, reflejo del consenso sobre su perfil profesional. Hellerstein asumió el cargo apenas un día después, consolidándose en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

A lo largo de los años, ha presidido algunos de los casos más emblemáticos del sistema judicial de Estados Unidos. En 2003 aceptó una demanda relacionada con los atentados del 11 de septiembre contra aerolíneas, empresas de seguridad y Boeing.
Posteriormente, en 2006, desestimó la última demanda por daños materiales contra la ciudad de Nueva York vinculada al World Trade Center. Su legado también incluye decisiones clave en materia de transparencia y derechos humanos.
En 2004 anunció que no retrasaría la revisión de archivos de la CIA sobre Irak y, en 2005, ordenó publicar videos y fotografías de la prisión de Abu Ghraib. Más adelante, en 2017, impulsó la difusión de nuevos documentos sobre torturas y en 2019 presidió parte del proceso federal contra Harvey Weinstein.
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