Miles de hondureños han emigrado a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, pero algunos también podrían abrirse camino en la política y llegar a ocupar un escaño en el Congreso estadounidense.
Aunque muchos creen que para convertirse en congresista es obligatorio haber nacido en territorio estadounidense, la Constitución de ese país establece otras condiciones que permiten a los inmigrantes naturalizados aspirar a estos cargos.
Hondureños pueden aspirar al Congreso de Estados Unidos
La legislación estadounidense no impide que una persona nacida en Honduras llegue a la Cámara de Representantes o al Senado.
Sin embargo, el primer paso consiste en obtener la ciudadanía estadounidense.
Para competir por un puesto en la Cámara de Representantes, el aspirante debe tener al menos 25 años, contar con siete años de ciudadanía estadounidense y residir en el estado que busca representar.

En el caso del Senado, los requisitos cambian. Los candidatos necesitan tener 30 años como mínimo, acumular nueve años como ciudadanos estadounidenses y vivir en el estado por el cual participan en las elecciones.
Vea: Elecciones intermedias EE. UU. 2026: los hijos de inmigrantes que van por el Congreso
Esto significa que un hondureño que obtuvo la ciudadanía mediante naturalización puede presentar su candidatura, siempre que cumpla las condiciones constitucionales.
¿Por qué un inmigrante puede ser congresista, pero no presidente?
La diferencia está en las exigencias de la Constitución, para ocupar la Presidencia, una persona debe ser ciudadana estadounidense por nacimiento, mientras que para integrar el Congreso basta con cumplir el período de ciudadanía.
La residencia permanente, conocida como green card, no permite postularse a estos puestos.
Tampoco basta con iniciar los trámites de naturalización: el interesado debe completar el proceso y alcanzar los años de ciudadanía requeridos.
Lea también: ¿Puede un candidato llegar al Congreso de EE. UU. sin tener un título universitario?

