La economía hondureña cerró el año con un escenario complejo para la micro, pequeña y mediana empresa, sector que sostiene gran parte del empleo y la actividad productiva del país.
Las proyecciones para la temporada navideña no se cumplieron debido a la incertidumbre política previa y posterior a las elecciones, situación que provocó una fuerte contracción del consumo y una caída significativa en las ventas.
Los micro y pequeños emprendedores enfrentaron un diciembre atípico, marcado por la prudencia en el gasto de las familias.
Aunque la Navidad suele representar el periodo de mayor movimiento comercial, este año las expectativas se desplomaron y muchos negocios no lograron vender los inventarios adquiridos.
Inseguridad, extorsión y altos costos asfixian a los negocios
Las ventas cayeron hasta un setenta por ciento, lo que afectó el pago de aguinaldos, compromisos con proveedores y obligaciones financieras.
La mipyme genera más del setenta por ciento de los empleos en Honduras y aporta más de la mitad del producto interno bruto.
En su mayoría son negocios familiares que dinamizan barrios, mercados y comunidades. Sin embargo, operan en condiciones de alta vulnerabilidad por la falta de acceso a financiamiento, los elevados costos de la energía, la extorsión, la inseguridad jurídica y la escasa calidad de la mano de obra disponible.
Durante los últimos tres años, el sector acumuló pérdidas que limitaron su crecimiento y empujaron a muchos negocios a la informalidad.
La falta de inversión y la caída del consumo impidieron la contratación temporal de entre quince mil y veinte mil personas que cada diciembre suelen incorporarse al mercado laboral.
Además, las cargas administrativas y el marco regulatorio desincentivan la formalización y reducen la competitividad.
A este panorama se suma la competencia de productos importados y una desaceleración económica global que agrava la situación interna.
Pese a la inyección de recursos por remesas y aguinaldos, ese circulante no logró compensar las dificultades del año completo.
Los emprendedores demandan diálogo, seguridad, crédito accesible y asistencia técnica para mejorar sus procesos y acceder a nuevos mercados.
El futuro de la mipyme dependerá de políticas públicas que prioricen la inversión, la formalización, la capacitación y la protección del sector. Fortalecer a estos negocios resulta clave para generar empleo, reducir la pobreza y sostener el crecimiento económico de Honduras.

