En Morocelí, El Paraíso, el Centro de Atención Montaña de Luz lleva casi tres décadas acompañando a niños, jóvenes y familias que viven con VIH.
El proyecto comenzó en 2001, en una época marcada por el desconocimiento y los prejuicios hacia quienes enfrentaban un diagnóstico de VIH.
Desde entonces, sus instalaciones se transformaron en un espacio de protección para menores que necesitaban atención médica, educación, alimentación y un entorno familiar.
Con el paso de los años, Montaña de Luz amplió su trabajo para apoyar también a las familias y combatir la discriminación.
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Vidas que encontraron una oportunidad
Algunos de los beneficiarios que crecieron en este centro hoy construyen sus propios caminos después de haber recibido acompañamiento durante su infancia.
Uno de ellos llegó cuando tenía dos años y permaneció allí hasta cumplir los 18. Actualmente trabaja en un centro de llamadas.
Otro joven recuerda que ingresó a Montaña de Luz a los cinco años y actualmente estudia Informática Administrativa.
Sus historias reflejan el impacto de un acompañamiento que busca superar las dificultades que pueden aparecer desde los primeros años.
En el centro también atienden a menores que llegan con experiencias familiares complejas, ansiedad, temor y, en algunos casos, antecedentes de rechazo.

Atención integral para los menores
La atención no se limita al tratamiento médico. Los niños reciben seguimiento educativo, controles de salud, alimentación y acompañamiento de acuerdo con sus necesidades.
El personal realiza evaluaciones individuales para identificar dificultades de aprendizaje y brindar apoyo antes de facilitar su incorporación a otros centros educativos.
También reciben atención médica, exámenes y seguimiento especializado, además de tres tiempos de comida con menús variados y balanceados.
Montaña de Luz desarrolla cinco programas: hogar, Echar la Luz, familias de acogida, familias externas y becas estudiantiles.
Estas iniciativas permiten extender el acompañamiento hacia familias que necesitan apoyo para continuar tratamientos o garantizar la educación de sus hijos.

El reto de mantener encendida la labor
Para contribuir al sostenimiento del centro, sus responsables desarrollan proyectos productivos con gallinas, cerdos y tilapias destinados principalmente al consumo del hogar.
Sin embargo, mantener los programas requiere recursos económicos constantes. Según sus representantes, actualmente no reciben apoyo del Gobierno.
Una parte importante de los fondos procede de Estados Unidos, donde anualmente se realizan actividades para recaudar recursos destinados al centro.

Montaña de Luz también solicita el respaldo de personas interesadas en contribuir a su labor mediante donaciones y aportes económicos.
Su trabajo plantea además una reflexión sobre el estigma que todavía acompaña al VIH y la necesidad de combatirlo mediante información.
Durante casi 30 años, el centro ha acompañado procesos de crecimiento, educación y superación, demostrando que un diagnóstico no define el futuro.
El desafío continúa siendo construir entornos donde ningún niño sea rechazado por vivir con VIH y pueda desarrollar plenamente sus capacidades.
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