¿Ha usado zapatos de piel de pescado? Aunque parezca extraño, esta piel se ha convertido en una materia prima exótica de exportación gracias a la empresaria hondureña Pili Luna.
En 2018, durante un viaje a la Mosquitia, notó que los pescadores artesanales desechaban la piel tras obtener la carne de pescado, lanzándola al mar.
Esa observación le inspiró la idea de curtir la piel y permitir que mujeres de comunidades pesqueras desarrollaran cuero sostenible.
Hoy, en la represa El Cajón y otras zonas de Honduras, se ejecutan proyectos que buscan la recuperación sostenible del territorio, y este es uno de los más exitosos.
Transformar piel de pescado en cuero permitió crear un modelo de economía circular con impacto social, beneficiando directamente a mujeres de comunidades indígenas.
Pili Luna: Mujeres empoderadas a través del cuero de pescado
Más de 1200 mujeres han recibido formación en esta práctica sostenible, que aprovecha recursos marinos y costeros para generar microemprendimientos productivos.
La iniciativa combina sostenibilidad ambiental, empoderamiento femenino y desarrollo económico comunitario.
Las mujeres ahora pueden curtir la piel, manufacturarla y producir diversos productos como zapatos, bolsos y accesorios, generando ingresos que antes no existían.
El cuero de pescado destaca por su textura, durabilidad y atractivo estético. Con una fórmula patentada por Pili Luna, el proceso de curtido tarda unos diez días, no usa químicos contaminantes ni electricidad, y respeta las prácticas pesqueras responsables.
La iniciativa funciona en Honduras y se ha expandido a Panamá, El Salvador, Guatemala y Costa Rica, cambiando la vida de cientos de mujeres que antes enfrentaban escasas oportunidades laborales.
Pili Luna ha llevado esta propuesta a foros internacionales y ha recibido premios como el de Mujeres Exitosas de Latinoamérica en emprendimiento y sostenibilidad en 2025.
Más allá de producir un cuero exótico, el proyecto aprovecha al máximo un recurso natural desechado, protege el medio ambiente, diversifica la economía y genera empleo para mejorar las condiciones de vida de mujeres en zonas pesqueras.
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