Casa Hogar Bencaleth se ha convertido en un refugio vital para niños y jóvenes con discapacidad que necesitan atención constante.

Sin este espacio, muchos quedarían desamparados, expuestos a la mendicidad o incluso a riesgos graves para su salud, pues dependen de cuidados integrales y medicamentos diarios.

La casa hogar ofrece un entorno familiar donde se acoge a menores en abandono u orfandad, con trastornos de neurodesarrollo, discapacidad psicomotriz o condiciones como parálisis cerebral, microcefalia o déficit de atención.

Muchos llegaron desde el extinto IHNFA, que no contaba con espacios adecuados para su cuidado, y ahora SENAF los reubica en instituciones especializadas.

Casa Hogar Bencaleth, refugio vital para niños y jóvenes

En Bencaleth los niños encuentran amor, fraternidad e inclusión, elementos que transforman su vida diaria y les permiten desarrollarse emocional y socialmente.

La educación también forma parte central de la atención. La escuela de Bencaleth ha logrado avances significativos en los menores, quienes reciben atención personalizada de hasta 40 minutos por niño.

La institución busca que vivan con dignidad y respeto, reconociendo que, aunque tengan condiciones diferentes, sienten igual que cualquier persona y merecen disfrutar de la vida plenamente.

El voluntariado juvenil juega un papel crucial en la dinámica de la casa hogar. Jóvenes voluntarios ayudan con el cuidado diario, la limpieza y la movilidad dentro del centro, y adquieren habilidades como empatía, validación emocional, autoestima y liderazgo.

Muchos comentan que la experiencia transformó su perspectiva, fortaleció su corazón y les enseñó la importancia de ayudar a quienes lo necesitan.

Falta de apoyo estatal pone a Bencaleth al borde de la quiebra

A pesar de su impacto positivo, Casa Hogar Bencaleth enfrenta una crisis económica aguda y la falta de transferencias gubernamentales desde junio y la apatía de las autoridades han puesto a la institución al borde de la quiebra.

La esperanza deBencaleth se centra en el nuevo gobierno y en que las autoridades prioricen la atención a la población con discapacidad.

Desde el Congreso y la Primera Dama, se busca instalar mesas de diálogo y formular leyes que aseguren una calidad de vida digna a quienes hoy dependen de estas casas de acogida.

La organización invita a la sociedad a unirse a esta labor y garantizar un futuro más seguro y lleno de amor para los niños y jóvenes que allí viven.

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