Andre Enoc Mejía es un niño hondureño de nueve años apasionado por la ciencia espacial y la astronomía, reconocido por integrar la élite mundial de niños prodigios.
Desde muy pequeño mostró habilidades extraordinarias que lo distinguen por su curiosidad, disciplina y claridad para comprender conceptos complejos.
Su mayor sueño es convertirse en astronauta y trabajar algún día con la NASA, meta que ya construye paso a paso con participación constante en proyectos científicos y educativos.
Andre Enoc: un niño hondureño con la mirada puesta en el espacio
Andre se interesa especialmente por el NASA Space Apps Challenge, un hackathon internacional en el que la NASA plantea desafíos relacionados con la Tierra, la tecnología, la naturaleza y el cambio climático.
Su entusiasmo por estos retos refleja una motivación poco común para su edad y una vocación clara por el conocimiento científico
. Quienes lo conocen destacan que, aunque muchos niños sueñan con el espacio, Andre trabaja activamente para acercarse a ese objetivo.
Su desarrollo temprano llamó la atención desde los primeros años de vida. Comenzó a hablar a los seis meses, a leer a los dos años y a esa misma edad dominaba el abecedario y los números del uno al cien, tanto en español como en inglés
A los cuatro años ya utilizaba el navegador de una computadora y mostraba preferencia por letras y números más que por juguetes tradicionales.
Su aprendizaje ha sido en gran parte autodidacta, con estímulos constantes en temas de ciencia, espacio y naturaleza.
Es estudiante de excelencia académica y ha sido finalista en la Olimpiada Nacional de Matemáticas y en la Olimpiada Nacional de Astronomía y Astronáutica.
También clasificó mediante las pruebas Canguro, un referente internacional en matemáticas.
Sus tutores resaltan su creatividad, la forma original de resolver ejercicios y su capacidad para comunicar ideas con claridad.
En 2024 desarrolló el proyecto “Crónica de exploración de exoplanetas”, donde investigó y explicó estos cuerpos celestes fuera del sistema solar.
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